Una provincia de buen corazón

Si tuviera que describir en pocas palabras mi gestión de gobierno en La Rioja, diría que hemos profundizado el cambio, acentuando las políticas orientadas a formar una Rioja distinta, fortaleciendo el trabajo, la educación, el esfuerzo, la producción y la igualdad de oportunidades para todos.

Durante muchos años, siglos quizás, nos hicieron olvidar lo que realmente somos. La implementación de un modelo agroexportador hizo que se dejara de producir en provincias como la nuestra. El descenso hacia la pobreza y la miseria no se hizo esperar.

Pero de a poco, de la mano de políticas claras, basadas en el trabajo y la educación, La Rioja comenzó a recuperar la memoria, y durante los últimos años fuimos definiendo el modelo de provincia que queremos para nosotros y nuestros hijos.

Por eso, nos dimos cuenta de que el Estado debía comenzar a dar respuestas. Nos arremangamos y comenzamos a escuchar las preguntas. Fue así como desarrollamos una gobierno basado en el diálogo y atento a las necesidades de cada riojano.

Invertimos en tecnología, en educación, los programas de informatización escolar Joaquín V. González, una formidable red de Internet para Todos… Hicimos un plan de viviendas como nunca antes se vio en La Rioja, que incluye no sólo las viviendas sociales, sino también las viviendas para la clase media.

Nos ocupamos de atender, sobre todo, a los sectores más desprotegidos de nuestra sociedad, contuvimos a nuestros jóvenes, generamos espacios de recreación, fortalecimos la identidad de nuestra cultura.

También apuntamos al crecimiento y desarrollo del comercio, de nuestras industrias, cuidamos el medioambiente de una forma real y eficiente.

Yo amo a mi provincia porque los riojanos me han enseñado que quieren vivir una vida digna, no subsidiada por el Estado nacional, sino por medio de una industria propia, basada en el esfuerzo, la creatividad y el buen corazón de la gente.

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