Industrias Agroalimentarias

“De proveedora de mano de obra para otras regiones convertimos a La Rioja en un polo de industrias agroalimentarias”.

La tarea no fue sencilla. Cuando llegué a la gobernación, La Rioja estaba muy lejos del rol protagónico que alguna vez supo tener. Mi provincia era una tierra relegada y periférica, con condiciones abrumadoramente desfavorables: escasez de agua y recursos, un centro de consumo reducido y una gran desesperanza en el pueblo.

En ese contexto, la radicación de inversiones productivas que permitieran algún grado de desarrollo era casi una utopía.
Había que incrementar la actividad económica, productiva e industrial y había que generar empleo genuino para que la gente no dependiera del Estado o se fuera a otros lugares a buscar un futuro. Y en ocho años transformamos la matriz productiva de la provincia. ¿Cómo? Creando las Sociedades Anónimas con Participación Estatal Mayoritaria (SAPEM), a través de las cuales industrializamos la ruralidad agregándole valor a las materias primas y abriendo mercados mundiales para los productos riojanos.
Hoy podemos decir con orgullo que La Rioja tiene otro horizonte de desarrollo.

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