“El hilo invisible que une a la familia no es solo de sangre, sino de incondicionalidad total y alegría por la vida del otro”.

La familia no es solo lo más importante: la familia lo es todo. Nací el sexto de ocho hermanos en la localidad de Campanas del departamento de Famatina, un pueblo dedicado a la producción nogalera y que desde chico me enseñó a amar esa actividad para toda la vida. A los 13 años tuvo lugar mi primer desarraigo cuando debí cursar la secundaria lejos de casa, y años más tarde, al cumplir los 16, recibí el golpe más fuerte: siendo todavía muy joven falleció mi madre.

En el ’76 me recibí de abogado en la Universidad Nacional del Litoral y en 1983 comenzó mi carrera política cuando fui elegido Diputado por mi departamento. Pero nada de eso hubiera sido posible sin el apoyo de mi esposa María del Carmen y de mis hijos Luciano, Bruno y Macarena.

Estos años de trabajo por la provincia me reportaron enormes satisfacciones, pero también momentos duros que jamás podría haber afrontado sin ellos. La familia es lo mejor que tenemos, el lugar donde volvemos a buscar ese combustible que necesitamos para seguir luchando. Los riojanos lo sabemos bien: nuestra fortaleza deriva en gran medida de la integridad de nuestro hogar.

image1image5