Un distrito olvidado durante décadas hoy se pone de pie para exhibir su producción autóctona, bellezas naturales y una riquísima identidad cultural.

La Rioja ocupa solo el 3,22% del territorio nacional, tan pequeña y tan magníficamente bella, pujante y dueña de un legado histórico excepcional. La Rioja es montañas, sierras, vid, olivo, cría de ganado; La Rioja es una gema en potencia, pero sobre todo constituye una red que mantiene viva la identidad y costumbres de los riojanos proyectándolos hacia el futuro.

Es esta la provincia que me vio nacer y que fue despertándome el interés por comprenderla primero y trabajar por ella después. Porque durante muchos años –en realidad siglos- nos hicieron olvidar lo que somos y creer que en una provincia como la nuestra no era posible producir.

En 2008 los riojanos confiaron su gobierno a un grupo de hombres y mujeres a los que tuve el orgullo de conducir para sentar las bases de una Rioja distinta, fortaleciendo el trabajo, el esfuerzo, la educación y la igualdad de oportunidades para todos.

Los riojanos no queremos más subsistencia, queremos una vida digna. Una Rioja plena, con futuro, con producción y con educación, donde nuestros hijos puedan cumplir el anhelo de crecer y trabajar en su propia tierra.